Las ecografías en 4D

Como ya os adelanté la semana pasada, hoy vamos a continuar con el tema de las ecografías pero centrándonos en esta ocasión en las ecografías 4D, también llamada “ecografía tridimensional en tiempo real”.

Estas ecografías son similares a las 3D, pero las diferencias están en que aportan una cuarta dimensión (de ahí su nombre), además de ver el movimiento del feto en tiempo real, lo que ayuda mucho a que se tenga una mejor percepción del comportamiento del feto, además de su actividad motora y fisiológica dentro del útero.

Al igual que en las otras ecografías, las 4D se realizan a través de ultrasonidos, pero para ésta se utiliza una sonda específica ya que el ecógrafo es en realidad el mismo usado en las 3D. Es importante saber que, para poder hacerse una ecografía de este tipo, antes se tiene que haber obtenido una buena imagen 3D, para lo que se necesita que haya suficiente líquido amniótico entre la superficie a estudiar y la sonda ecográfica. Debido a esto, es por lo que os comentaba hace unas semanas que es recomendable esperar a estar entre las semanas 25 y 32 de embarazo.

La mayor ventaja que presentan las ecografías 4D es la exhaustiva evaluación que puede hacerse del corazón gracias a la observación en tiempo real ya que se puede explorar el corazón a cámara lenta. Del mismo modo, también ayuda a descartar malformaciones y patologías genéticas del feto, así como también analizar el crecimiento del bebé y validar mejor las medidas de éste y valorar en qué estado están las distintas estructuras del cuerpo.

No obstante, esta ecografía es muy demandada por los padres por lo cerca que se sienten de su futuro hijo ya que, tras hacer la ecografía, se hace una copia de las imágenes que se les entrega en un CD para que puedan verla y conservarla para siempre.

Ecografías de alta resolución

Una de las ecografías más populares que suelen hacerse en las clínicas ginecológicas son las ecografías de alta resolución. Los padres las prefieren porque ellas les permiten ver a su bebé de una manera más detallada, pero lo cierto es que este tipo de ecografías no sólo resultan satisfactorias para los futuros padres, sino que también lo son para los ginecólogos porque podemos detectar mejor posibles anomalías.

Para que estas ecografías puedan hacerse de forma más exhaustiva, es necesario que las mujeres se encuentren entre las 20 y 21 semanas de embarazo, ya que los detalles se verán con una mayor precisión.

Del mismo modo, estas ecografías es recomendable hacerlas cuando se dan los siguientes casos:

  • Si la pareja ya ha tenido un niño que presenta minusvalía.
  • Si alguno de los padres tiene una enfermedad hereditaria, que podría tener un efecto negativo para el desarrollo del bebé, como podría ser en el caso de padecer diabetes mellitus.
  • Si la madre tuvo que tomar medicamentos durante el primer trimestre del embarazo o debió someterse a un reconocimiento radioscópico exhaustivo o a una radioterapia.
  • Si hay posibles enfermedades hereditarias dentro de la familia en general.
  • Si surgieron problemas durante un embarazo anterior.
  • O Si se detecta alguna anomalía en las ecografías normales que se realizaron anteriormente.

La semana que viene os hablaré de todo aquello que puede valorarse a través de las ecografías, algo que hará entender por qué son tan sumamente importantes.